CUENTO DE NAVIDAD DE LA ACST

Publicado el: 2020/12/02

Vaya, me he cruzado contigo, o tú conmigo, quién sabe… Me presento, soy el Hada Acestel, el espíritu de todos aquellos y aquellas comerciantes y empresarios/as que aman su trabajo y, ahora que llega la navidad, tengo un viaje que compartir.

Acompáñame a través del tiempo, quiero enseñarte cómo fue, cómo es y cómo será…

Viajamos a 1995, de fondo suena el último hit de Nirvana y vemos los primeros Renault Laguna por nuestras calles. Se oye el bullicio de la gente pasear, los niños y niñas juegan por las calles y las tiendas del pueblo están llenas de gente que compran sus regalos de navidad, preparan sus cenas y reuniones familiares, charlan, comparten… podemos respirar la calidez en estos días de invierno tan familiares.

Volvemos a 2020, ha sido un mal año para todos/as, sin duda, seguro que para ti también. Hemos perdido a buena gente, no hemos podido ver a los/as nuestros/as tanto como nos habría gustado y hemos sufrido un bloqueo general, tenemos miedo de ese bicho que ha aparecido en nuestras vidas. Pero en plena pandemia han aparecido héroes y heroínas, profesionales sanitarios que han salvado nuestras vidas, maestros y maestras que han seguido educando a nuestros/as hijos/as, profesionales de la ley que nos han protegido… y entre todos/as ellos/as ha habido un grupo de gente que se ha mantenido firme y, a pesar de poner en riesgo a sus familias y a sí mismos/as, ha seguido trabajando para que no nos faltara de nada en nuestro día a día. Si, hablo de nuestros amigos y amigas del sector comercial y los servicios de proximidad. Profesionales que están pasando un momento difícil afrontando pagos y condiciones de trabajo muy complicadas… Comercios que luchan contra los monopolios de internet, restaurantes y bares que sobreviven con el servicio a domicilio, empresas que funcionan con cita previa o tele-trabajando… pensando que pronto saldremos de esta.

Pero el viaje no acaba aquí, sigamos hasta 2045, aterrizamos en un paseo del Hortaz gris, nadie pasea ya por él, oímos a dos personas que hablan de que “van a cerrar el colegio, ya nadie quiere vivir aquí, ya no tenemos de nada, tampoco tenemos trabajo”. ¿Cómo es posible que haya pasado esto si lo veíamos venir? No quedan tiendas pequeñas, un par de ellas pertenecientes a franquicias, el resto han cerrado. Si necesitamos ropa, zapatos, libros, tecnología… tenemos que desplazarnos a localidades más grandes o comprar sin probar, sin ver, sin tocar… La gente que vive en el pueblo se levanta por la mañana y se va a trabajar fuera,  solo vienen a dormir. No hay ni instituto, ni servicios, ni administraciones… el pueblo está triste y vacío. Los/as jóvenes ya no se quedan, viven allí donde trabajan y solo vienen al pueblo de visita. Se quejan de lo muerto que está, de lo poco que hay, de lo solos que están sus familiares.

Despierta de este viaje, recuerda lo que fue, ten presente lo que es y piensa en lo que será, está en tu mano que el final de esta historia sea otro, porque sin comercio y empresas de servicios no hay trabajo, no hay gente, no hay futuro.

Puede que sea fácil tocar una pantalla, pero en los momentos difíciles es mejor tener una mano amiga que te brinde ayuda. Hoy como siempre te animo a que hagas un consumo responsable en los comercios y empresas de proximidad, estés en Tamarite o en cualquier parte del mundo, porque, solo apoyándonos entre todos, saldremos adelante.

El Hada Acestel y la Asociación de Comercio y Servicios de Tamarite de Litera te deseamos una (extraña) Feliz Navidad.